
La pipeta es uno de los instrumentos más utilizados en cualquier laboratorio. Diseñada para medir y transferir volúmenes exactos de líquidos con alta precisión, resulta indispensable en análisis clínicos, investigaciones químicas, procesos biológicos y procedimientos de control de calidad. Sin embargo, no todas las pipetas son iguales: existen diferentes tipos, cada uno pensado para una tarea específica.
En esta guía encontrarás todo lo que necesitas saber sobre la pipeta de laboratorio: su definición, función, cómo funciona, los tipos disponibles y en qué se diferencia de una micropipeta. Si estás equipando un laboratorio o simplemente quieres entender mejor este instrumento, esta es tu referencia completa.
¿Qué es una pipeta?
Una pipeta es un instrumento de laboratorio diseñado para medir y transferir volúmenes exactos de líquidos de un recipiente a otro. Su estructura es tubular y alargada, fabricada generalmente en vidrio borosilicato, un material elegido por su resistencia química, facilidad de limpieza y bajo coeficiente de expansión térmica que garantiza mediciones precisas incluso ante cambios de temperatura.
La pipeta es abierta por ambos extremos: por el extremo inferior ingresa el líquido mediante succión, y por el extremo superior se controla la entrada y salida del fluido. Su diseño varía según el tipo: algunas tienen un ensanchamiento central para indicar el volumen fijo que contienen, mientras que otras presentan una escala graduada a lo largo del tubo para permitir distintas mediciones.
Hoy en día existen versiones manuales y automáticas, estas últimas conocidas como micropipetas o pipetas automáticas, que permiten ajustar el volumen con un mecanismo calibrado y reducen el margen de error humano.
¿Para qué sirve la pipeta de laboratorio?
La función principal de la pipeta es medir y trasladar volúmenes precisos de líquidos en el entorno de laboratorio. Esta capacidad la convierte en una herramienta esencial para una amplia variedad de procedimientos:
– Preparación de soluciones y reactivos con concentraciones exactas.
– Realización de diluciones seriadas en análisis microbiológicos y clínicos.
– Mezcla de sustancias en proporciones definidas para la elaboración de compuestos.
– Toma de muestras en análisis de química clínica, hematología y bioquímica.
– Transferencia de medios de cultivo en laboratorios de microbiología.
– Dosificación precisa en procedimientos que exigen alta reproducibilidad.
La pipeta es especialmente importante en contextos donde cada décima de mililitro puede afectar el resultado de un análisis. En laboratorios clínicos, por ejemplo, una dosificación incorrecta de un reactivo puede derivar en un diagnóstico erróneo. Por eso, elegir el tipo correcto de pipeta y usarla bien no es un detalle menor.
¿Cómo funciona la pipeta?
El principio de funcionamiento de la pipeta se basa en la generación de una diferencia de presión (vacío) en su interior. Al aplicar succión por el extremo superior —ya sea con la boca, con una pera de goma o con un mecanismo automático— se crea un vacío que hace que el líquido ascienda por el tubo hasta alcanzar el volumen deseado. Al liberar o controlar la presión, el líquido se dispensa con precisión hacia el recipiente de destino.
En las pipetas manuales tradicionales, este control lo ejerce el operador con sus dedos o con accesorios como la propipeta. En las pipetas automáticas o micropipetas, el mecanismo interno regula la aspiración y dispensación mediante un émbolo calibrado, eliminando la variabilidad del operador y aumentando la reproducibilidad del proceso.


¿Cómo se usa una pipeta de laboratorio paso a paso?
Usar correctamente una pipeta marca la diferencia entre una medición precisa y un resultado contaminado o incorrecto. Estos son los pasos básicos para una técnica de pipeteo correcta:
1. Seleccionar la pipeta adecuada según el volumen y el tipo de líquido que se va a manejar.
2. Colocar la punta desechable o verificar que el extremo esté limpio y libre de residuos.
3. Ajustar el volumen deseado (en pipetas automáticas, girar el selector al volumen indicado).
4. Sumergir la punta en el líquido y aspirar lentamente hasta alcanzar la marca de aforo o el volumen ajustado.
5. Verificar que no haya burbujas de aire en el interior, ya que afectan la precisión.
6. Trasladar la pipeta al recipiente de destino y dispensar el líquido con control, evitando que queden restos en la punta.
7. Desechar la punta usada o lavar la pipeta según el protocolo del laboratorio.
Un error frecuente es aspirar demasiado rápido, lo que genera turbulencia y burbujas. La técnica correcta siempre es lenta y controlada.

Tipos de pipetas de laboratorio
Existen distintos tipos de pipetas, y cada uno responde a una necesidad específica dentro del laboratorio. Conocerlos permite elegir el instrumento correcto para cada procedimiento.
Pipeta volumétrica (aforada)

La pipeta volumétrica, también llamada pipeta aforada, es el tipo más preciso de todos. Está fabricada en vidrio borosilicato y diseñada para medir un único volumen fijo de líquido con la mayor exactitud posible. Se reconoce por su ensanchamiento central esférico, que es donde se almacena el volumen de referencia, y por la línea de aforo grabada en el cuello superior.
Su característica más importante es que mide un solo volumen: no tiene escala graduada. Para manejar distintas cantidades, se necesita una pipeta volumétrica diferente para cada volumen.
- Capacidades disponibles: desde 0,5 ml hasta 100 ml.
- Medidas estándar más comunes: 1 ml, 5 ml, 10 ml, 20 ml, 50 ml y 100 ml.
Usos principales: preparación de soluciones estándar en química analítica, análisis donde la exactitud es crítica, calibración de equipos y elaboración de curvas de calibración.
Dentro de las pipetas volumétricas existen dos variantes:
– Pipeta aforada de vertido total: entrega la totalidad del volumen al dispensar.
– Pipeta graduada de volumen variable: tiene marcas a lo largo del tubo que permiten medir distintos volúmenes en una misma pipeta (también se llama pipeta graduada, descrita en la siguiente sección).
Pipeta graduada
La pipeta graduada tiene una escala de marcas calibradas a lo largo de todo su tubo, lo que permite medir diferentes volúmenes con una sola pipeta. A diferencia de la volumétrica, no está limitada a un único volumen: el operador puede dispensar la cantidad que necesite dentro del rango de la pipeta.
Es la opción más versátil para trabajo de laboratorio general. Se utiliza frecuentemente en procesos de titulación, preparación de mezclas, diluciones aproximadas y cualquier tarea que requiera flexibilidad en los volúmenes sin exigir la máxima precisión de una pipeta aforada.
Pipeta serológica
La pipeta serológica está diseñada para transferir volúmenes grandes de líquido, generalmente entre 1 ml y 50 ml. Se utiliza con controladores manuales o automáticos (propipetas o bombas de pipeteo) que permiten aspirar y dispensar de forma segura sin contacto bucal.
Es el instrumento estándar en laboratorios de microbiología y cultivo celular, donde se trabaja con medios de cultivo, soluciones buffer y reactivos en volúmenes mayores. Su manejo con controlador también reduce el riesgo de contaminación cruzada.
Pipeta Pasteur (de transferencia)
La pipeta Pasteur, también conocida como pipeta de transferencia, es el tipo más simple de todos. Está fabricada en vidrio o plástico desechable y no tiene escala de medición: su función es trasladar líquidos de un recipiente a otro de forma rápida, sin requerir exactitud volumétrica.
Se usa para transferencias generales de reactivos, separación de fases en soluciones, adición de unas pocas gotas de un líquido y tareas donde la velocidad importa más que la precisión.
Pipeta de Shali
La pipeta de Shali es un instrumento especializado que se usa en hematología, específicamente para la determinación de hemoglobina. Tiene una capacidad muy pequeña (generalmente 0,02 ml) y está calibrada para tomar una cantidad exacta de sangre que luego se mezcla con el reactivo de Drabkin para la medición colorimétrica de hemoglobina.
Su uso ha disminuido con la automatización de los laboratorios clínicos, pero sigue presente en laboratorios con equipamiento básico o en contextos donde se realizan determinaciones manuales.
Pipeta de Thomas
La pipeta de Thomas, también llamada pipeta de Thoma, se utiliza para el recuento de células sanguíneas, principalmente glóbulos blancos (leucocitos). Es un instrumento de vidrio con un bulbo de dilución que permite preparar la muestra de sangre en la proporción correcta con el líquido de dilución antes del recuento en cámara de Neubauer.
Al igual que la pipeta de Shali, es un instrumento de laboratorio clínico manual que ha sido ampliamente reemplazado por analizadores hematológicos automáticos, pero su conocimiento es relevante en laboratorios de baja complejidad y en formación técnica.
Micropipeta
La micropipeta es la evolución moderna de la pipeta clásica. Diseñada para manejar volúmenes extremadamente pequeños —desde 0,1 microlitros hasta 1.000 microlitros, con una precisión que las pipetas de vidrio tradicionales no pueden alcanzar, es el instrumento estándar en laboratorios de biología molecular, genómica, diagnóstico clínico avanzado e investigación.
A diferencia de las pipetas de vidrio, la micropipeta utiliza puntas desechables que evitan la contaminación cruzada entre muestras. Su émbolo calibrado permite ajustar el volumen con precisión y dispensarlo de forma reproducible muestra tras muestra.
Existen varios tipos de micropipetas:
– Micropipeta de volumen fijo: solo mide un volumen determinado.
– Micropipeta de volumen variable: permite ajustar el volumen dentro de un rango (por ejemplo, 10-100 µl).
– Pipeta multicanal: tiene múltiples puntas (8 o 12 canales) para llenar placas de microtitulación de forma simultánea, ahorrando tiempo en análisis en serie.
– Pipeta automática electrónica: controla electrónicamente la velocidad de aspiración y dispensación, reduciendo al mínimo el error del operador.
Te puede interesar: Conoce en detalle los tipos de micropipetas automáticas y cómo elegir la correcta para tu laboratorio.
Diferencia entre pipeta y micropipeta
Aunque cumplen la misma función básica, medir y transferir líquidos, la pipeta tradicional y la micropipeta trabajan en escalas completamente distintas y responden a necesidades diferentes dentro del laboratorio.
La diferencia más importante está en el volumen que manejan. Las pipetas clásicas trabajan en mililitros (ml): desde 0,5 ml hasta 100 ml. Las micropipetas trabajan en microlitros (µl): desde 0,1 µl hasta 1.000 µl (que equivale a 1 ml). Cuando se necesita manejar muestras en volúmenes muy pequeños con máxima reproducibilidad, la micropipeta es insustituible.
La siguiente tabla resume las diferencias clave:
| Característica | Pipeta clásica | Micropipeta |
|---|---|---|
| Unidad de medida | Mililitros (ml) | Microlitros (µl) |
| Rango típico | 0,5 ml – 100 ml | 0,1 µl – 1.000 µl |
| Material | Vidrio borosilicato | Plástico con punta desechable |
| Mecanismo | Succión manual / pera | Émbolo calibrado |
| Precisión | Alta | Muy alta / máxima |
| Riesgo contaminación | Mayor (sin punta) | Mínimo (punta desechable) |
| Uso principal | Química general, preparación de soluciones | Biología molecular, clínica avanzada, genómica |
En la práctica, un laboratorio bien equipado necesita ambos tipos: pipetas de vidrio para preparaciones generales y trabajos con volúmenes mayores, y micropipetas para análisis que exigen alta precisión en volúmenes pequeños.
Ventajas de usar pipetas de laboratorio
Las pipetas se han mantenido como instrumento estándar en laboratorios de todo el mundo por razones concretas:
– Precisión y reproducibilidad: permiten obtener el mismo volumen de líquido en cada medición, lo que es esencial para que los resultados de un análisis sean comparables entre sí y con valores de referencia.
– Versatilidad: existe un tipo de pipeta para cada tipo de trabajo, desde transferencias simples con pipetas Pasteur hasta análisis de alta precisión con pipetas aforadas o micropipetas electrónicas.
– Facilidad de uso: con la técnica correcta, cualquier profesional de laboratorio puede usar una pipeta de forma eficiente después de un entrenamiento básico.
– Compatibilidad con normas de bioseguridad: el uso de puntas desechables en micropipetas y de controladores en pipetas serológicas permite trabajar con muestras biológicas minimizando el riesgo de contaminación cruzada y exposición del operador.
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